Felices Fiestas

Esta temporada festiva generalmente se pasa con familiares y amigos. ¡Se intercambian regalos y deseos!
Por favor reciba de cerdeira un bonito cuento que nos ofreció el amigo Luís Vendeirinho y los deseos de una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.
Felices Fiestas
CUENTO DE NAVIDAD
Era otra Navidad la que estaba en la puerta. Toda la familia de Pedro estaba emocionada por este momento, con promesas de reunirse para celebrar una fiesta que contaba tanto al más pequeño, Pedro como a todos los niños del mundo, con la expectativa de una noche fría en el calor del hogar, dulces habituales, la nieve enmarcando las ventanas de la casa, los mágicos obsequios que nunca habían faltado. Días antes de la fecha prevista, Pedro fue sorprendido por una carta diferente a las demás, una carta donde estaba escrito su nombre con tinta plateada, su dirección marcada con una letra desconocida en forma de estrellas y hojas de acebo, sellada con una imagen tan familiar para él: fue Santa Claus quien le escribió ese año. Pedro no pudo resistirse a abrir la carta mágica, que descubrió dentro de la caja, junto al portón de la casa, quedándose, en el jardín decorado con luces adheridas a su árbol besado por la luz de la mañana, para leer la invitación que nunca imaginó que se le pudiera hacer. dirigido. Aquella Navidad, fue invitado por primera vez a visitar a su amigo cuyo rostro nunca había podido ver, pero en quien creía y por quien sólo sentía cariño. Corrió, feliz e incrédulo, a darle la noticia a su padre quien no le brindó, en un principio, la atención que esperaba. Por supuesto, sería la imaginación de un niño, como podría ser un truco publicitario navideño, algo que estaba fuera de los planes del padre que no estaba convencido por el imprevisto. Después de mil una discusiones, Pedro se decepcionó, con la promesa de que su padre escribiría, él también, a Santa Claus agradeciéndole el gesto y explicándole el motivo de la imposibilidad de llevar a Pedro a visitarlo. El padre de Pedro solo encontró una excusa: en la fecha en que fueron invitados, llevaba años dirigiendo su empresa, una gran fábrica de relojes a la que había dedicado su vida laboral, y todo estaba preparado para su homenaje por parte de los empleados. Entonces pensó en dar por terminada la cuestión sin la comprensión de Pedro, pero acabó olvidándose del episodio en el ajetreo de los preparativos a los que todos se entregaban. La familia no le dio más importancia al hecho, hasta la mañana del día de Navidad. Era costumbre quedarse con ese amanecer para descubrir las sorpresas que les deparaba Santa Claus. Primero Pedro fue, de puntillas, asombrado, a descubrir sus dones, a los que se dedicaría con alma y corazón en un futuro próximo. Luego el resto de la familia, entre besos y las habituales palabras de agradecimiento. Aquella Navidad algo fue diferente, había una cajita que nadie reclamaba como propia, grabada con la imagen que solo reconoció Pedro, Pedro, quien instintivamente le pidió a su padre que la abriera. Del interior de la caja, envuelto en un lazo dorado, salió un pequeño reloj de bolsillo, donde se habían grabado cartas de felicitación y Feliz Navidad. Fue el homenaje que Papá Noel le rindió al padre de Pedro.

Luís Miguel Vendeirinho, "Una carta de Navidad", 2011

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